Últimamente, he visto en redes sociales cómo mucha gente critica a Millie Bobby Brown por su apariencia. Dicen que “parece más mayor”, que “se ve diferente” “Que ha cambiado para gustar a la industria de Hollywood” y otras cosas que, sinceramente, me parecen absurdas. ¿Desde cuándo está mal crecer?
Parece que cuando una figura femenina famosa crece o cumple años, todo el mundo se siente con derecho a opinar sobre su cuerpo, su ropa o su cara, sus cambios físicos. Con Millie está pasando lo mismo que ha pasado con otras actrices jóvenes: la gente la conoció de niña, en su primera aparición en “Grey ‘s Anatomy” y la han visto crecer delante de una pantalla, expuesta a la sociedad y ahora le cuesta aceptar que ya no lo es. Pero eso es normal, ¿no? Todos cambiamos con el tiempo. Lo que no es normal es que cada foto suya se convierte en un debate de opiniones, cuando nadie las ha pedido sobre si “se ha hecho un retoque en la cara” o si “debería vestirse diferente, con una apariencia más joven” todos cuestionando por sus 21 años.
Todos cuestionan si su cambio drástico de imagen es debido a querer encajar en la industria de Hollywood y querer deshacerse de su papel más destacado cómo “Eleven” en Stranger Things”.También cuestionan que su cambio físico viene seguido de su necesidad de casarse tan joven (para algunos) con Jake Bongiovi, actor y modelo estadounidense.
Lo peor es que muchas de estas críticas vienen de mujeres. Se supone que deberíamos apoyarnos entre nosotras y hacernos más fuertes juntas, pero en vez de eso, seguimos juzgando y presionando a las chicas para que encajen en una imagen que los demás han creado. Millie lo dijo claro: “Esto no es periodismo, es bullying”. Y estoy de acuerdo.
A veces parece que no hay forma de ganar. Si sigue pareciendo una niña infantil. Si crece, intenta aparentar. Si se maquilla, es “demasiado adulta”. Si no lo hace, “va dejada”. ¿Qué se supone que debemos hacer las chicas para que nos dejen en paz y no nos cuestionen?
Ojalá la gente entendiera que crecer es parte de la vida y que cada una es libre de sus decisiones. Que podemos cambiar sin que eso signifique que “nos hemos arruinado” o que “buscamos otra imagen”. Y que nadie, debería sentirse con derecho a criticar a una chica solo por ser ella misma.
